jueves, 8 de marzo de 2012

Una nueva vida

El lápiz se enfrentaba a un reto distinto, ya no tenía el respaldo de su goma, en su recorrido por la vida entre excesos y necesidades, había borrado parte de sus huellas y ahora se encontraba solo.
Debía escribir lo que le quedaba de mina y se daba cuenta que su orgullo inicial, su fachada brillante y su remate corrector se habían desvanecido.
... Al acercarse al papel se sintió inseguro, su estructura tembló, estaba agobiado, ¿Cómo escribir con firmeza?, no cometer errores, ¿Cómo tener una letra legible?, ¿Cómo imprimir suspicacia e ingenio al contenido?, todo esto sin la mitad de si mismo.
Su mundo era complejo, dependía de cada trazo que daba, pasaba por las manos de los nóveles estudiantes hasta las de los mas insignes profesionales, y he aquí, acorralado en la bacanal de su existencia, sabía que una curva, un término caído, una letra montada lo delataría, porque como si fuera poco, aparte de su uso común también pendía sobre él, el estudio del estilo que descubría en cada trazo al obseso, al oscuro, al cruel…y muchos mas rasgos de personalidades turbias.
Siempre práctico, el sacapuntas, mientras lo acicalaba lo aconsejó, recordándole que todavía le quedaba mucha mina por vivir.
Lo pensó y antes de volver al papel, corrió por su vida hasta una librería, se compró una nueva goma, de un color y forma, que resaltaba su esencia, ahora ya podía enfrentarse a su reto, estaba listo.
Lástima que después de su gran odisea y a mitad de camino entre su sueño y su destino un niño lo partió en dos para compartirlo con un amigo.
Ah! No era el final después de todo, solo se dividió como las células y todo comienza, hay una mitad de lápiz buscando su goma y una nueva mano escribiendo su historia.

"El lápiz es la memoria del genio"
María Ramos

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