Al salir de la oficina miró hacia los lados,
empezó a caminar y por el rabillo del ojo captó una sombra que la seguía,
apresuró el paso pero la sensación no desaparecía, la oscuridad de la calle la
asustó e impulsivamente corrió tratando de dejar atrás su cazador, la vía llena
de adoquines se convirtió en la trampa perfecta para sus tacones, un zapato
quedó atrapado y desnudando su pie lo dejó abandonado, a unos pasos tiró el
otro, descalza logró avanzar más rápido.
Las pulsaciones de su corazón se
volvieron tan fuertes que hacían eco en sus sienes, le daba la impresión que
cuanto más avanzaba más larga se hacía la distancia a su destino y que se movía
en cámara lenta. Cuando llegó al metro su respiración era agitada, descansó un
momento y se dirigió al andén, antes de entrar al tren ya estaba más tranquila,
se colocó de pie frente a la puerta, al momento que se inició el movimiento una
mano puso a la altura de sus ojos los zapatos que había dejado atrás, el pánico
se apoderó de ella, no se atrevió a voltear, quedó paralizada, debajo de su
piel la sangre se había helado y las pulsaciones la abandonaban, cuando llegó a
la siguiente estación esperó a que la puerta empezara a cerrarse para escapar
arrebatando sus zapatos. Ya en la calle tomó un taxi, la llevó a su casa que
apenas se distanciaba una cuadra del lugar.
A la semana siguiente dirigía sus
pasos por el Souq de Aleppo, alcanzó la tienda a la que quería llegar y compró
barios pomos de su fragancia preferida, le fascinaba la esencia de narcisos, su
aroma penetrante y dulce despertaba sus sentidos inundándola de sensualidad y
fuerza, destapó uno de los frascos y depositó unas gotas en sus muñecas, mientras
se dirigía a la salida, el velo que cubría su rostro rozaba sus labios dándole
un beso perpetuo, a su lado un hombre sobre un burro ofrecía sus servicios para
transportar mercadería.
De repente regresó la sensación de persecución
y caminó por los túneles perdiendo el sentido de orientación, no encontraba la
salida, el aire se había vuelto vicioso, temblando dejó de reconocer el lugar,
solo veía el techo abovedado de piedra, largos pasillos sin ventanas, los
vendedores con su mercancía a la vista y
el hombre del burro subiéndola al lomo del animal, el ansia hizo que se lanzara
a correr notando la desnudez de sus pies, cada vez que tomaba un acceso
terminaba en la misma tienda, quería regresar a casa y después de un
angustiante recorrido, por fin encontró su hogar, pero unos brazos la
sujetaron, su mente se disparó y calló desmallada.
Cuando abrió los ojos reconoció los
doctores que estaban en la habitación, sus rostros denotaban preocupación y
curiosidad.
_Menudo susto nos diste, te dijimos que era
muy peligroso repetirlo después de la primera experiencia.
_No hay de que preocuparse, me siento bien,
solo necesito descansar.
Hacía un año el Centro de
Investigación había desarrollado un proyecto para determinar si genéticamente
se heredaba la memoria ancestral, después de un estudio sobre el instinto
animal buscaban el vehículo que permitía tener el conocimiento previo y sin
aprendizaje. Para tal proyecto distintos grupos científicos habían desarrollado
teorías alternativas, en una de ellas a través de la hipnosis sondeaban la
mente con regresiones, tratando de de ubicar si las neuronas del cerebro ya
tenían información cuando nacíamos.
Las dos veces que la sicóloga fue
sometida al trance no logró el objetivo, pero cuando estaba sola entraba en un
estado de sonambulismo que le hacía vivir dos experiencias al mismo tiempo, la
real donde se dirigía a su casa en carro y la paralela que colmaba su memoria con
hechos que parecían auténticos.
_Otra vez corriste por el Boulevard
de Sabana Grande?
_No, en esta ocasión me encontraba
en Siria, para ser exacta en el Souq de Aleppo y después de comprarme unos
perfumes todo se distorsionó.
Cuando le dieron de alta regresó a
su casa, dejó una docena de carpetas encima del escritorio, debía estudiarlas
para seleccionar a la persona que tomaría su lugar en la hipnosis, aunque eso
no la eximía de continuar dentro del equipo. Siempre había querido ser
investigadora, la práctica normal se le antojaba poco estimulante.
Creía que el poder de la mente había
sido poco estudiado, y que la evolución podía ser vista de dos puntos
distintos, o la necesidad nos daba crecimiento como una respuesta para preservar
la especie o nosotros incentivábamos con nuestro deseo y alineamiento
psicológico ese desarrollo.
_Cuando haga sonar los dedos te
despertarás, estarás relajada y recordarás toda la experiencia.
Lo miró incrédula, se había anotado
en el experimento por pura casualidad, estaba en el segundo semestre de
psicología y asistía a todos los eventos relacionados con su carrera, pero lo
que acaba de suceder no tenía explicación, cuando iniciaron la regresión lo que
vio fue su futuro, en él ya estaba graduada, era una científica experimentando
con la hipnosis y estaba siendo perseguida por ella misma desde el pasado y
creando distorsión en ese presente que aún no existía.
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